Freestyle: seguir como hasta ahora o acompañar los cambios

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Desde hace un tiempo la escena del freestyle está siendo criticada tanto desde adentro como desde afuera por las expresiones que se utilizan en las batallas y la liviandad con la que se toleran. En este camino, Red Bull viene haciendo algunos debates sobre los límites del freestyle. Siendo la empresa insignia de las competencias mainstream de freestyle, no es menor que vaya incluso a contramano del público.

Antes de empezar me parece importante marcar una postura: el freestyle es, a mi entender, una disciplina artística.

Habrá quiénes la emparejen al deporte y tendrán sus razones, pero ante todo es arte.

Con esto en vista, las batallas improvisadas deben ser tomadas con las mismas consideraciones con las que se toman todas las demás ramas del arte. Aunque el resultado no sea grato.

tata kodigo

Es más, si el resultado de esa interpelación no fuese de nuestro agrado (acá juega completamente lo subjetivo), debería ser el puntapie para que, tanto público como ejecutante, busquen el modo de cambiar para beneficio de la obra y de quién la consume.

Entonces, ¿es posible separar las  batallas del contexto social en el que se desarrollan?

La respuesta es una sola y es obvia: no.

DIFINIENDO “ARTE”

Ok, definir el arte no sólo es casi imposible, escapa a los fines de este texto. De todas formas es necesaria al menos un pequeño atisbo de definición para pdoer continuar.

El arte es una actividad (o un producto) realizado por el ser humano. Esto hace que la obra sea fuertemente (cuando no totalmente) condicionada por el momento en el que es realizada, el lugar, etc.

El rap como expresión artística, para no alejarnos del foco, es el producto de una situación social determinada que se da dentro de un marco histórico determinado.

Para poder analizar tanto el contenido de las batallas como las reacciones del público, es necesario volver a los orígenes del hip hop como movimiento.

EMPEZAR PROTESTANDO

Como hablamos de batallas de rimas, no voy a hablar de hip hop como un movimiento completo, si no que voy a usarlo (aún sabiendo que es érroneo) para referirme al rap, como sinónimo.

Desde su surgimiento, la temática central del rap ha sido la denuncia.

En sus primeros años de la situación socio-económica de las barriadas negras e inmigrantes, visibilizando la situación del ghetto a quiénes estaban alejados de ese contexto.

nwa

En sus años de explosión, el contenido se vuelve más activo. Deja de ser sólo de denuncia para convertirse en un contenido crítico, propositivo, filosófico.

 

 

Llegando a ese punto, ya hay suficiente para preguntarse en dónde está parado el rap hoy.

VAMO AL CALMARNO

No podemos pretender, por lo que se dijo más arriba sobre el arte, que se mantenga igual que hace 40 años. Pero bajo ningún punto de vista podemos permitir que se vaya aún más atrás.

En el año 2018, el contexto ha cambiado y las situaciones de marginación y violencia sistémica son otras y apuntan a otros colectivos.

Sí, la comunidad negra sigue siendo atacada. Pero también se han visibilizado ataques a otras minorías que merecen la misma o más atención y no la reciben.

Es injusto acusar al rap como un todo o al total de freestylers de hacerse el tonto con estos temas. De más está decirlo.

Pero es cierto que aún son minoría aquellos que tocan estas temáticas. Y es en el ambiente de las batallas en donde se ve con más fuerza y frecuencia.

Obviamente, las batallas de freestyle tienen ciertos condimentos que la diferencian del rap escrito.

Es más fácil ser inclusivo o cuidar el lenguaje (que no es lo mismo que cuidar lo que se dice) cuando uno tiene tiempo de pensar las palabras que cuando uno tiene 40 segundos o un minuto, más una temática o una serie de palabras a seguir limitando el juego. Esto es innegable.

Pero de todas maneras, el juego plantea ese marco y es ahí dentro en donde se debe desenfundar la habilidad.

Si improvisadores con experiencia y (más que probada) calidad no pueden abrirse del abanico elemental de herramientas de las batallas, entonces quizás no sean tan habilidosos y sólo sean buenos utilizando esas 3 o 4 herramientas.

Que se entienda: no hay obligación alguna de parte del artista de llevar un mensaje o dejar lecciones, pero hay una responsabilidad frente al público, quieran o no tenerla. Sobre todo en momentos de híper masificación como los actuales.

Pretender hacer creer que “si repetís esto es culpa de tus padres/maestros” es lavarse las manos. Pura cobardía. Porque cuando lo que hay es aplauso y no crítica, no se utiliza esa excusa.

Y meto en esta bolsa a freestylers de los que me declaro abiertamente seguidor.

SI NACISTE INCENDIARIO NO TE MUERAS BOMBERO

La relación público-freestyler es (o debiera ser) mutualista. Una relación en la que ambas partes salgan beneficiadas.

Pero si ese beneficio termina siendo en tener un público frente al cual pavonear mis rimas y tener un espectáculo que me entretenga unas horas, entonces no están haciendo rap y están llevando a cabo un show del calibre de los programas del corazón.

Si la pretensión es sólo esa y no se esconde, fantástico. Pero si se habla de “rap real” y se ubica al género por sobre otros, precisamente por su condición de relator de lo que sucede, entonces están faltando a la verdad.

No hacerse eco de problemáticas actuales, perpetuar condiciones de opresión (no cuestionarlas y replicarlas, por más “show” que sea, es mantenerlas vivas). Estigmatizar a quiénes las sufren y minimizar esa actitud bajo el ala del rap, es lo que los opositores al rap como movimiento buscaban.

batalla

Reducir el canal de la protesta a un simple negocio que no solo sostiene el estado de las cosas sino que ni siquiera osa cuestionarlo y, para añadir cualidades, señala burlonamente a quiénes lo hacen. Lo que nunca debió haber sido el rap.

ENTONCES…

Por supuesto que, teniendo en cuenta que el arte es producto de su contexto, pretender un freestyle puramente feminista o pro aborto legal, es un abusrdo. Los ejecutantes de la actividad son hijos de una cultura y de un momento histórico, están formados bajo una serie de conceptos. Ese contexto es patriarcal, es machista. Que la mayoría lo replique, no es de extrañar.

Lo que no debe permitirse, por historia pasada o por historia futura, es callar a aquellos que vienen a querer torcer ese rumbo al calor de los cambios que se dan actualmente en la sociedad.

Habrá quienes se enfrenten a esos cambios, por supuesto. Tristemente hay jóvenes que, envejecidos en su interior, buscan sostener el confort con el que se criaron, sin cuestionarse nada.

Pero aquellos que decidan acompañar los cambios tendrán la misión de enfrentarse a esa estructura enquilosada que, además, traiciona su propia raíz.

Si el cambio es para mejor o no, no se sabe. Pero siempre es mejor que no cambiar.

edit: dejo un video de Red Bull en donde Arkano, Muphasa, Erika2Santos, Alicia Álvarez y una psicóloga especialista en temas de género (en la descripción aparece como “Miriam”, sin apellido ¯\_(ツ)_/¯) debaten sobre este tema.

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